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The 13th Warrior (Jerry Goldsmith) (1999)

El Guerrero nº 13 es una película de aventuras. Narra la historia de Ahmed Ibn Fahdlan Ibn Al Abbas Ibn Rashid Ibn Hamad, un emisario árabe expulsado de su tierra tras un lío amoroso con la mujer de un importante hombre del califato. Como castigo es enviado como embajador del califa ante los pueblos del norte, presumiblemente vikingos. En el trayecto se encuentra con una fiesta vikinga y en el transcurso de la fiesta un grupo de vikingos solicita ayuda al líder tribal, ya que su pueblo ha sido atacado por una tribu de hombres béstia conocidos como los wendols. La hechicera tribal consulta las runas y determina que han de acudir 13 guerreros a rescatar al pueblo, y que el guerrero número 13 debe ser extranjero, de modo que Ahmed Ibn Fahdlan se ve envuelto en la historia sin siquiera conocer la lengua vikinga. Liderados por Buliwyf (Vladimir Kulich), la compañía se encamina al norte para liberar a un atemorizado pueblo vikingo. Rodeado de enemigos feroces y temibles, Ibn Fahdlan tendrá que superar sus miedos más profundos y participar en la lucha contra estos esquivos invasores, que surgen de lo más denso de la niebla en medio de la oscuridad de la noche.
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The Secret Of The Roan Inish (Mason Daring) (1994)
 El cine familiar es muy sensible a las tendencias argumentales de moda. Por eso no es de extrañar la proliferación en los últimos años de películas destinadas preferentemente al público infantil y juvenil que aglutinan en sus argumentos reflexiones sobre la familia, los valores ecológicos y el más allá en todas sus versiones. Normalmente, esta compleja mezcolanza no ha dado más que productos discretos y rutinarios, más o menos llevaderos, del estilo de Magia en el agua o Lago Ness. Por eso es de agradecer la aparición —desgraciadamente sólo en el circuito de arte y ensayo— de esta pequeña joyita del cine familiar que es El secreto de la Isla de las Focas
Se trata de una adaptación de la novela Secret of the Ron Mor Skerry, de Rosalie K. Fry. Narra las aventuras de Fiona (Jeni Courtney), una niña huérfana de madre que, a mediados de siglo, es enviada a vivir con sus abuelos a un pequeño pueblo pesquero de la costa oeste de Irlanda. Allí le contarán míticas historias sobre el pasado de su familia, que antes vivía en Roan Inish, una diminuta isla llena de focas. Hace años, en Roan Inish desapareció misteriosamente en el mar, durante una tormenta, el hermano pequeño de Fiona, que dormía en una antigua y preciosa cunita. Atraída por el misterio de la selkies —criaturas mitológicas celtas, mitad humanas, mitad focas, cuyos hijos humanos sienten una irresistible atracción por el mar—, la niña viajará repetidas veces a la isla en compañía de un primo suyo.
John Sayles (Passion Fish, City of Hope, Lone Star) ha acertado plenamente tanto en su labor como director y montador como en su trabajo como guionista. Por un lado, y sin hacer alardes innecesarios en la puesta en escena, consigue una narración pausada pero muy fluida, que aúna a la perfección —en un singular realismo mágico— el retrato costumbrista de personajes y ambientes con cautivadores pasajes onírico-fantásticos, sólidamente asentados en la rica tradición cultural celta y en la capacidad de fascinación de los buenos relatos orales. Para enriquecer aún más este enfoque, ha mimado el fuerte acento de los intérpretes —todos ellos están magníficos— y ha envuelto la película en un atractivo halo de misterio, delimitado por la sugestiva banda sonora de Mason Daring, plagada de aires gaélicos y con un par de baladas excelentes, y por la bellísima fotografía de Haskell Wexler, cuyo desnudo naturalismo recuerda al documental Los hombres de Arán, de Robert Flaherty.
Toda esta riqueza cultural, visual, sonora e interpretativa está al servicio de una historia llena de magia, en la que la exuberante naturaleza irlandesa participa como un personaje más. El amor a la familia, a la tierra, al mar y a las costumbres sencillas no suenan aquí a postizo aditamento al uso, sino que son elementos esenciales de un estilo de vida muy atractivo, en el que tienen también un papel relevante la capacidad de sacrificio y la religión. J.J.M.
Director: John Sayles. Intérpretes: Jeni Courtney (Fiona), Eileen Colgan (Abuela Tess), Mick Lally (Abuelo Hugh), John Lynch (Tadhg), Richard Sheridan (Primo Eamon). País: Estados Unidos. Año: 1995. Producción: Sarah Green y Maggie Renzi, para Skerry Movies. Presentada por: Civite S. A. Argumento: El libro Secret of Ron Mor Skerry, de Rosalie K. Fry. Guión: John Sayles. Música: Mason Daring. B.S.O.: Karonte / Daring Records. Fotografía: Haskell Wexler. Dirección artística: Adrian Smith. Montaje: John Sayles. Estreno en Madrid: 17-VII-96 (Ideal). Distribuidora cine: Civite Films. Distribuidora vídeo: Luna Llena. Duración: 103 minutos. Género: Aventuras fantásticas. Público apropiado: Jóvenes. Contenidos específicos: —.
bloggermania
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Merlin (Trevor Jones) (1998) (TV)

Corría el año 1998, y la productora televisiva Hallmark se disponía a estrenar uno de sus proyectos más ambiciosos, ”Merlin”. El irlandés Steve Barron, responsable antaño de subproductos como la adaptación cinematográfica de las “Tortugas Ninja”, se situaba trás la cámara para dirigir ahora un excelso elenco de actores de primera fila (Sam Neill, John Gielgud o Helena Bonham Carter, entre otros), en una miniserie que no sentaría cátedra en el acercamiento a la figura del mítico mago del Rey Arturo, pero de la cuál podemos destacar al menos su entretenida trama y el sumo cuidado en sus aspectos visuales.
El surafricano Trevor Jones acabó aquel 1998 con resultados francamente espectaculares. Tanto “Dark City”, como su obra maestra “The Mighty”, evidenciaron un tremendo grado de inspiración que se terminaría de confirmar con la publicación del presente encargo. Y tuvo que ser precisamente de la mano de la Hallmark, para la cuál el autor ha escrito algunas de las bandas sonoras más significativas de su carrera reciente, caso del "Dinotopia", "Los Viajes de Gulliver" y sin lugar a dudas, este "Merlín", la obra más completa y ampulosa de cuantas ha compuesto hasta la fecha para la productora.
Sin limitaciones presupuestarias que atenacen su creatividad -aún tratándose de un medio tan poco agraciado en este sentido como el televisivo-, Jones se rodea de nuevo de sus viejos amigos de la London Symphony Orchestra, así como del grupo de orquestadores habituales capitaneados por Geoff Alexander (que esta vez también dirige a la LSO), Julian Kershaw y John Bell.
El de Ciudad del Cabo vuelve a un género medieval-mitológico con el que parece sentirse a gusto, y en el que su inconfundible vena clasicista encuentra un marco perfecto para la inspiración, presentando como referente lógico su "Excalibur" de 1981, una partitura francamente sobrevalorada cuyos resultados, en mi humilde opinión, logra superar aquí con creces. Parte del acierto del score radica en la enorme riqueza temática palpable desde el primer minuto de audición. La partitura transita con fortuna entre el misticismo, la acción, el suspense, lo melodramático, y como no, el heroismo del personaje, ofreciendonos Jones fragmentos de impecable factura en cada uno de dichos registros musicales.
Consciente de la grandeza de Merlín, el músico compone un tema principal maravilloso, impagable en esa conjuncíón de majestuosidad y épica, que cuenta para muchos -incluido el que esto escribe- entre los mejores escritos por el británico a lo largo de su filmografía. Acudiendo a unos arreglos milimétricos y francamente estudiados, Jones consigue aunar en este main theme ese halo de magia y misticismo con el que el músico describe a la perfección la gloria de un personaje trascendental en el devenir del legendario Camelot. Este tema central aparecerá de manera continua a lo largo y ancho del score, unas veces oculto tras los diálogos y otras sobrepasando majestuoso las imágenes, pero siempre presente. La tremenda suntuosidad de la melodía permite al autor introducir el leve sonido de un sintetizador en "Age Of Magic", sin que en absoluto resulte anacrónico con respecto al momento cronológico de la trama.
Al lado del magnífico motivo central, Jones escribe extenos pasajes de música descriptiva, cuya serenidad no esconde sino la presencia de no pocos momentos de incidentalidad; circunstancia lógica si tenemos en cuenta el tremendo peso de una música que no para de sonar durante gran parte del metraje. Estos cortes, aún presentados en clave menor, acaban por derivar a un tono abiertamente melódico, de gran empaque ("May Angels Fly Thee Home" , lo que da buena muestra del lirismo con el que Trevor afronta incluso los fragmentos más intrascendentes y secundarios.
Al respecto, lo cierto es que el formato con el que Varese estructura el disco -varias suites extensas en las que se fusionan pasajes aislados en la cinta-, puede provocar un cierto desánimo en el oyente, que no disfrutará algunas piezas brillantes sin antes aguantar varios minutos de claro acabado descriptivo y algo desangelados en su audición fuera del filme. Es el caso del ”The Walls Are Whispering”, que a partir de su sexto minuto se transforma en una pieza rabiosa, en la que se nos ofrecen algunos de los momentos más vibrantes de todo el score.
Precisamente en este corte, Jones introduce un hermoso leitmotiv heróico a metales, que tan sólo repetirá en el comienzo del ”A Game of Intrigue”, y que para los seguidores del surafricano no dudo que resultará muy deudor, en su arranque rítmico, del tema central de la inédita “Savage Islands”. También sus incondicionales saben que Jones es un autor particularmente hábil en el tratamiento de la percusión, y en este trabajo se aprecia de nuevo su preocupación por este recurso orquestal, que alcanza su resolución más colorista en los fragmentos destinados netamente a la acción. De este modo, "The Dragon´s Lair" es un corte de una contundencia ejemplar, en el que oyente podrá comprobar perfectamente ese gusto de Jones por ofrecer una percusión florida y nunca cuadriculada.
Las dos piezas finales devienen en una entrega total al tema central. Mientras el "Reunited" supone la rendición bucólica de la melodía, con mayor presencia en las trompas y asociándose al emotivo epílogo de la historia, el corte "In Search of The Grail" es la ocasión que Jones aprovecha para "gustarse" con sus acordes, desarrollando una versión íntegra, aderezada en su inicio por unos sintetizadores que a más de uno recordarán a los utilizados por Horner para su “Braveheart”.
Al tratarse de una partitura grabada en Londres, Varese se permite el lujo de obsequiarnos esta vez con más de una hora de material musical, que no obstante se ve deslucida por una edición parca en lo referente a su presentación (ni una sola nota del director o el músico que nos ilustre sobre sus intenciones en la partitura). Con todo, este "Merlin" televisivo, miniserie que en Europa pasaría con más pena que gloria, puede presumir de contar con una espectacular banda sonora indispensable en cualquier buena discografía que se precie. Autor: José-Vidal Rodriguez
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